Creemos en la educación integral que favorece el desarrollo de todas las dimensiones de la personalidad del alumno.

Acercamos la educación a las necesidades de cada alumno, articulando las medidas de atención a la diversidad.

Ponemos al alumno en el centro, haciéndole protagonista de su aprendizaje.

Trabajamos la apertura a la trascendencia, el desarrollo de la interioridad para abrir al alumno a la experiencia de Dios.

Educamos a alumnos capaces de convivir y compartir, sensibles a las necesidades de los demás, comprometidos por la justicia y promoción de los más necesitados, a través de acciones concretas.

Promovemos el aprendizaje significativo, a través de la innovación metodológica y haciendo explícita la relevancia y utilidad del pensamiento y el aprendizaje.