Una vez más, iniciamos una nueva etapa desde Juventudes Marianas Vicencianas con un nuevo reto: “Por un amor creativo hasta el infinito’’.


Decía San Vicente de Paúl: “Tenemos que seguir a Jesucristo: “Primero, como hombres racionales, tratando bien al prójimo y siendo justo con él. Segundo, como cristianos, practicando las virtudes de que nos ha dado ejemplo nuestro Señor. Y finalmente, como misioneros, realizando bien las obras que él hizo y con un mismo espíritu, en la medida que lo permita nuestra debilidad, que tan bien conoce Dios.”


Como Jóvenes Católicos que somos, tenemos una misión ya que hemos recibido la gracia de Dios, y debemos transmitir la Buena Nueva aprendiendo a mirar como miraba Jesús sin miedo, dando testimonio de nuestra Fe, llevando con orgullo la Cruz, predicando y recordando su sacrificio en la Eucaristía y encontrándonos con Él en la Oración.


Como Jóvenes Vicencianos, debemos transmitir esa mirada con humildad, ternura, misericordia, alegría y esperanza. Al igual que Jesús, quien miraba por los más débiles, debemos ser sensibles ante las pobrezas en los acontecimientos de cada día y transmitir al prójimo el Amor que Dios nos tiene.


Y como Jóvenes Marianos, debemos tener siempre presenta a María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo para que nos de fuerza y nos ampare cada día.


OBJETIVO GENERAL


“Provocar la vivencia profunda del seguimiento de Cristo, construyendo con creatividad y respeto, los procesos de fe y abriendo caminos de aceptación del otro y experiencia de servicio”

PRIORIDADES


Vivir la fe desde las experiencias de la vida. 

Cultivar un espíritu de tolerancia, sensibilidad y respeto, con actitud de apertura a las diversas culturas juveniles.

Iniciar el diálogo ecuménico e interreligioso.

Favorecer actitudes liberadoras que nos acerquen y conecten con los más desfavorecidos, sin prejuicios ni intolerancias.

OBJETIVOS Y LÍNEAS DE ACCIÓN


VIDA ESPIRITUAL – NOTA MARIANA

Tener presente a María durante todo el Proceso de Maduración en la fe como modelo de creyente.

  • Dando a conocer, en cada nivel y etapa, las virtudes de María que la convierten en modelo de vida espiritual en la asociación: Transparencia (pureza), colaboración (humildad), búsqueda de la voluntad de Dios (obediencia), sensibilidad ante las pobrezas (caridad).

VIDA ASOCIATIVA

Afianzar el sentido de pertenencia a JMV como Asociación.

  • Viviendo el proceso de reflexión en JMV de forma activa, crítica y abierta a la acción del Espíritu haciendo participe a todos los socios de pleno derecho, socios Adultos y Agentes dinamizadores para que se sientan responsabilidades en lo que les compete en este proceso.

SERVICIO VICENCIANO

Integrar la virtud de sensibilidad ante las pobrezas en los acontecimientos de cada día.

  • Asegurando que los grupos, en sus Etapas Catecumenales, tengan un servicio vicenciano sistemático asumido desde la responsabilidad y la constancia, vivido y contrastado desde la oración.
  • Creando espacios de formación, a todos los niveles, donde profundizar en la figura de San Vicente y Santa Luisa, inspiradores del carisma vicenciano.

NOTA MISIONERA

Conocer los cauces de Nueva Evangelización que la Iglesia plantea.

  • Trabajando en los grupos de mayores la exhortación apostólica Evangelii Gaudium que recoge la riqueza de los trabajos del Sínodo sobre la nueva evangelización.

PRESENCIA ECLESIAL, VICENCIANA Y CIVIL

Ser conscientes de nuestro ser eclesial aportando a la Iglesia nuestro Carisma Vicenciano.

  • Creando vínculos e integrándonos en la vida parroquial y diocesana desde nuestro carisma.

PROCESO CATECUMENAL- FORMACIÓN

Velar para que los jóvenes, dentro del Proceso de Maduración en la Fe, tengan realizado su Proyecto Personal.

  • Presentando el Proyecto Personal como una herramienta necesaria e indispensable dentro de su propio proceso de maduración.